miércoles, 27 de agosto de 2008

Pontevedra 2004.

El recuerdo mas fuerte que tengo es ese , bajo el sol.
Los tres semi desnudos , en nuestros cuerpos flacos , timidamente desarrollados , blancos venosos por el largo invierno , nerviosos , transparentes , de movimientos torpes , exitados , cargados de vida , de pubertad.
Habia sido otro dia mas que habiamos decidido que no era un buen dia para estudiar , y corrimos a refugiarnos entre las fincas , en nuestro monte.
El aire era dulce de uvas chinche , fresco de risas infantiles.
Nos acostamos en un pequeño puerto de madera vieja , bajo el sol gallego.
Estabamos solos , los cuatro , Yo , aberto , la uruguaya y el perro Manuel . Solos en el monte , solos en el mundo , relamiéndonos los dedos de caramelos derretidos . Abandonados por nuestras familias , nuestro pais , alejados de la adultez .
almenos eso queriamos creer , almenos se que de eso huiamos.
Emanábamos pubertad , presente.
Creo que en esa epoca , fue la primera en la que deje de pensar en el futuro , tanto por que la situcion no lo ofrecia y porque realmente ya no importaba.
Nuestras cabezas viajaban a mil millones de kilómetros de distancia , pasiaban por cielos rosas y pegajosos de azucar , con aroma a panaderia , plagados de pajaros de mil colores , de mil cantos , de deseos , de sexo ( o de lo que podiamos llegar a imaginarnos de el ) , de aventuras , timidos cigarrillos.
En nuestro interior ardia un vacio , de necesidad de amor , de amistad , de la idea que podia aver alguna salida , o talvez , yo era la unica que lo sabia , que todavía creia en una.
Sabia que habia un Buenos Aires , solo que ya no pertenecia a el.
Ahora era la ria , y la ria , totalemnete mia y de mi perro.
Y estabamos ahí , con ella , con vapor en nuestros pulmones , jugando con el humo helado y el aliento caliente que salia de nuestras bocas , jugando y chapotiando con los pies en el agua .
Nos contamos historias de gente que habia muerto en el rio , y contamos que las creimos , y exagerábamos al adivinar ea que temperatura bajo cero podia estar.
Dudamos , nos reimos , nos empujamos , nos exitamos , temblamos encorvados , nos tiramos mediesasos , nos desvestimos y contamos hasta tres.
Recuerdo el splash , tan duro como si un vidrio se hubiese partido con nuestro salto.
Recuerdo hundirme en el agua verdusca , con las rodillas en el pecho y el pelo flotando en mi cara.
Recuerdo mi gemido al salir del agua , acompañado de una argentina putiada , con las que todavía me reconocia , mis brazos bailando frenéticamente , y miles y miles de agujas pellizcándome , atravesando mi cuerpo.
Recuerdo la garganta quebrada.
Se que logré sacar la cabeza , y ver la trabajada espalda de Alberto , dando exageradas palmadas contra el agua y nadando ágilmente hasa el puerto.
Me estiró un brazo y me sacó de un tirón , y me sonrió , con su sonrisa maltratada , con medio hueco entre los dientes.
Bibianda estaba acurrucada , con su cara de diabética desdichada y los rulos desordenados , pero satisfecha .
Yo y Alberto continuamos un rato mas , desnudos ,vivos , calientes , acostados bajo el sol , riéndonos a carcajadas entre cortadas , con la respiración agitada . Con el pecho , amplio , tan flaco que las costillas parecian astillar la piel.
Que fue en esa , en esa epoca ...eso es lo que recuerdo , mi pecho .
Mi pecho
Siempre parecia querer saltar de mi cuerpo.

1 comentario:

Alec dijo...

Che!... está bueno lo que escribis, me agrada.

Saludos!